SOLIDARIDAD

Solidaridad es ayuda mutua y es la mejor vía para hacer progresar a toda la humanidad.

 

De la dignidad de la persona se deriva el principio de solidaridad, que es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos.

 

#Movimiento Compromiso Social busca inspirar a todos a revalorarnos como sociedad, para eso es necesario revalorizar el amor en la vida social. No se pueden regular las relaciones humanas únicamente con la medida de la justicia. El amor debe animar todos los ámbitos de la vida humana, debemos tener en mente que la familia humana es una y la solidaridad nos invita a incrementar nuestra sensibilidad hacia los demás, especialmente hacia quienes sufren. Sólo una humanidad en la que reine la “civilización del amor” podrá gozar de una paz auténtica y duradera. En este sentido, la solidaridad es el supremo modelo de unidad y está en condiciones de garantizar el bien común, en cuanto favorece el desarrollo integral de las personas.

 

Solidaridad es el espacio ofrecido a la libertad humana para ocuparse del crecimiento común, compartido por todos. El compromiso en esta dirección se traduce en la aportación positiva de cada uno, que nunca debe faltar a la causa común, en la búsqueda de los puntos de posible entendimiento incluso allí donde prevalece una lógica de separación y fragmentación, en la disposición para gastarse por el bien del otro, superando cualquier forma de individualismo y particularismo.

 

El principio de solidaridad implica que los hombres de nuestro tiempo cultiven aún más la conciencia de la deuda que tienen con la sociedad en la cual están insertos: son deudores de aquellas condiciones que facilitan la existencia humana, de los bienes materiales e inmateriales, y todo aquello que la actividad humana ha producido. Semejante deuda se salda con las diversas manifestaciones de la actuación social, de manera que el camino de los hombres no se interrumpa, sino que permanezca abierto para las generaciones presentes y futuras, llamadas unas y otras a compartir, en la solidaridad, el mismo don.